Top Ad 1200x400

descripcion de la imagen descripcion de la imagen

domingo, 7 de enero de 2018

El Cerro Quitasol tendrá una Coraza Vegetal




Lechos de cañadas secas, rocas sueltas producto de la erosión y una vegetación casi arrasada son las huellas que deja el asedio de unas 60 mil personas residentes en las bases del cerro Quitasol, de Bello, un ecosistema vital para controlar la contingencia ambiental que afronta por momentos el Valle de Aburrá.

Las alarmas se prendieron el 8 de febrero de 2017, cuando un incendio, que duró tres días, arrasó 251 hectáreas de pinos pátula y cipreses, plantados en sus laderas como una estrategia inicial para combatir la erosión, cuidar siete manantiales que nacen en su cima y una alternativa económica de particulares con la explotación de la madera.


Sin embargo, de las cenizas de este incendio nacieron programas para restaurar el bosque nativo, recuperar los vestigios arqueológicos que posee y un proyecto productivo que involucrará a 60 madres cabeza de hogar, residentes en las invasiones, construidas en los bajos de sus laderas.

El Quitasol tiene 2.560 hectáreas. De ellas, el 56 % son de Bello; 24 %, de Copacabana y 20 %, de San Pedro de los Milagros. A Bello le corresponden 1.320 hectáreas: de ellas, 526 son propiedad del Municipio y el resto de particulares.

Recuperación urgente
Oswaldo Isaza secretario de Medio Ambiente de Bello, explica que después del siniestro empezó una recuperación ambiental urgente y desde febrero a hoy han plantando 120 mil árboles de 32 especies pioneras y secundarias, para devolverle la capa vegetal al cerro, desaparecida en varios años de incendios forestales en épocas de calor. Como medida de prevención para que las llamas no se propaguen, luego de una investigación, los bomberos recomendaron plantar fique como cortafuego, ya que esta penca es poco comburente.


Al considerar que en la parte baja de la montaña habitan muchas familias venidas del campo y, en especial, que algunas de ellas son sostenidas por mujeres, la propuesta caló en la Administración Municipal, dice Isaza.

Esta alternativa económica también le fue planteada al Ministerio del Medio Ambiente, para que ese ecosistema, que Bello se comprometió a recuperar, fuera incluido en el proyecto de Bosques de Paz, como una forma de reparación a esas mujeres, pues muchas son desplazadas por la violencia.

Isaza anuncia que el Ministerio lo aprobó el pasado jueves y el 18 de diciembre se llevará a cabo la declaración, que permitirá que esas madres cabeza de hogar se conviertan en “guardianas del Quitasol”.


El primer semestre del año entrante, con el Área Metropolitana, se hará un vivero y un aula ambiental de arquitectura ancestral, porque el cerro tiene 2,5 kilómetros de caminos prehispánicos, un altar donde los indígenas adoraban a sus dioses y terrazas de cultivos de los nutabes, similares a las de los incas.

Carlos Bernardo Restrepo, director de Programas de la Secretaría de Medio Ambiente de Antioquia, comenta que hace seis meses le pidieron de Bello semillas de fique para conformar unos caminos cortafuego en el Quitasol, por lo que se contactó con el presidente la Compañía de Empaques, Pedro Miguel Estrada, quien no solo se comprometió a regalarlas, sino que suscribió, hace dos semanas, un convenio para sembrar 200 hectáreas de fique y propuso la explotación comercial para favorecer a las comunidades cercanas. De allí nació la idea de involucrar a mujeres desplazadas.

Por tal motivo, también incluyeron en la idea a las secretarías de la Mujeres de Bello y del departamento, para organizar el colectivo femenino que manejará el proyecto.


Restrepo especifica que como el Valle de Aburrá es, en realidad, el cañón del río Aburrá que tiene una boca de entrada de aire en el norte, pero en el sur no cuenta con una salida y por esto La Estrella, Sabaneta, Itagüí y Caldas no tienen como elevar a la atmósfera el aire contaminado, era indispensable pensar en recuperar El Quitasol.

“La naturaleza nos dotó de una herramienta como este cerro para mitigar la contingencia atmosférica que se está presentando, pero como su capa vegetal está casi arrasada, los vientos circulan sin barreras de norte a sur. Si allí existiera un bosque, que distribuyera hacia las laderas occidentales y orientales esos vientos, se mitigaría esa polución”, explica el funcionario.

La secretaria de las Mujeres de Antioquia, Luz Imelda Ochoa, sostiene que su despacho ya está en el proceso de creación de la asociación de mujeres de Bello que estarán vinculadas en el proceso.


El proyecto tendrá varias unidades productivas. Una será de economía primaria con las mujeres que empezarán con los sembrados, manejarán la producción, el compost de los bagazos y las que extraerán la fibra para hacer costales de cabuya. También habrá otras dos actividades de economía secundaria para la transformación de los derivados del fique como sus jugos, que son utilizados para cosméticos, jabones, detergentes, champús y artesanías.

John Jairo Restrepo, gerente del cerro Quitasol, agrega que el fique es una planta que, además, permite la recuperación de los suelos degradados.

Detalla que la firma del proyecto, que ya se hizo en la Gobernación, fue la primera etapa y van a iniciar la segunda fase que es la de siembra, en la que intervendrán la Compañía de Empaques y el Área Metropolitana, la cual en 20 días empieza a plantar 14 mil colinos de fique.


En la comercialización de los subproductos del fique, como elementos de aseo y tejidos también contarán con la intervención de Asofique.

María del Pilar Restrepo subdirectora Ambiental del Área Metropolitana, cuenta que la entidad ya inició el proceso de educación con la comunidad y se han efectuado siembras en el cerro, en un programa que llaman “Siembratón”. Otra expectativa que tienen es que Bello lo declare como un Sistema Local de Áreas Protegidas (Silap).

Consultada sobre el proyecto productivo de fique, María Gladys Vásquez, presidenta de la acción comunal de Quitasol, dice que aún no se los han presentado, pero sí ha estado muy antena con la comunidad a los programas de reforestación del cerro, porque su recuperación es vital para el barrio y unidades que lo rodean por los peligros de la erosión y de los incendios forestales, que pueden alcanzar las viviendas.


El presidente de la acción comunal de El Mirador, Elkin Alfredo Galeano, indica que en estos momentos el barrio tiene cinco bloques, supera los 15 mil habitantes y ha seguido creciendo hacia las faldas del Quitasol, lo que los tiene preocupados.

Otra situación que los inquieta, agrega el dirigente comunal, es que en el cerro nacen las quebradas Chagualones y La Merizalde, que cruzan El Mirador y tienen muy erosionadas sus riberas, por lo que han hecho, con Corantioquia, jornadas para reforestarlas con especies nativas.

También están interviniendo con proyectos ecológicos varios humedales ubicados en el sitio aledaño al barrio, conocido como el Plan de Monos, los que están amenazados por la extensión de la construcción, que sigue avanzando hacia las laderas del Quitasol.


La secretaria de las Mujeres de Bello, Elda Tabares, se reunirá con los presidentes de las acciones comunales de los barrios vecinos al cerro para identificar a las madres cabeza de hogar y conformar el colectivo al que también vincularán a mujeres profesionales sin empleo .

elcolombiano.com

0 comentarios:

Publicar un comentario

Top Ad 728x90